La confianza en el trabajo: un motor esencial para la salud, la seguridad y el rendimiento sostenible

La confianza en el trabajo es uno de los pilares de una cultura empresarial sólida. Es el momento en el que cada persona acepta “soltar un poco el control” porque percibe que la organización, los mandos y las prácticas de salud y seguridad laboral son fiables. En psicología del trabajo, esta confianza se construye de manera progresiva, a través de experiencias cotidianas, más que mediante eslóganes o cartas colgadas en la pared.

La investigación en QVT, QVCT, HSE, prevención de riesgos laborales, gestión del estrés y riesgos psicosociales (RPS) coincide: la confianza se apoya en tres dimensiones inseparables que se refuerzan o se debilitan conjuntamente.

Las tres dimensiones de la confianza en el trabajo

La confianza cognitiva: «¿Son realmente fiables?»

La dimensión cognitiva se basa en la coherencia de las decisiones, la claridad de las normas, la estabilidad de los procesos y la credibilidad de las competencias. En otras palabras: ¿lo que se anuncia es comprensible, se mantiene en el tiempo y está respaldado por personas competentes?

Se expresa en la manera en que la organización gestiona la prevención de riesgos, el análisis de riesgos, las actualizaciones del DUERP, el seguimiento de los indicadores de seguridad o los programas de formación en seguridad, formación HSE, formación QHSE, formación SST, la investigación de causas raíz o la prevención de accidentes laborales. Cuando estos elementos son claros y estructurados, los equipos saben qué esperar.

Un marco legible reduce las zonas de incertidumbre y mejora la concentración y el rendimiento. Los empleados gastan menos energía tratando de “adivinar” las reglas del juego y pueden centrarse en su actividad real.

Pero un exceso de confianza puede llevar a ignorar señales débiles: pequeñas anomalías, casi accidentes, incoherencias cotidianas. Por ello, el equilibrio entre confianza y vigilancia es esencial, especialmente en entornos con altos riesgos de seguridad.

La confianza afectiva: «¿Me siento seguro con ellos?»

Esta forma de confianza se basa en la escucha, el apoyo, el reconocimiento y el derecho al error. Remite a una pregunta simple: «Si algo no va bien, ¿puedo decirlo sin ser sancionado o etiquetado como problemático?»

Los entornos que fomentan la seguridad psicológica presentan mejores resultados en bienestar laboral, salud mental, prevención del burnout y reducción de enfermedades profesionales. Los equipos se atreven más a comunicar dificultades, compartir dudas y proponer ajustes.

Cuando se rompen promesas o hay incoherencias en el liderazgo, esta confianza se debilita rápidamente. Restaurarla requiere tiempo y acciones concretas: aclaración de decisiones, reconocimiento de errores, acompañamiento directivo o coaching para supervisores a fin de evolucionar las posturas y prácticas cotidianas.

La confianza social: «¿Cómo nos tratamos cada día?»

Esta dimensión refleja la equidad, la transparencia y la reciprocidad en las relaciones. Se refiere a cómo las personas sienten que son tratadas dentro de la organización: distribución justa, normas aplicadas a todos, decisiones explicadas.

Se manifiesta en la ejecución de planes de prevención, visitas de seguridad basadas en comportamientos, ergonomía en el trabajo, reparto de cargas y claridad en las prioridades. Por ejemplo, cuando una alerta se gestiona con seriedad, se refuerza la idea de que “la voz de cada uno cuenta”.

Un clima percibido como justo favorece la cooperación, limita las tensiones y sostiene el rendimiento colectivo. Por el contrario, la sensación de injusticia alimenta resistencias, conflictos y descompromiso.

Lo que la confianza transforma en el rendimiento y la prevención

Un rendimiento colectivo reforzado

La confianza facilita la coordinación, el intercambio de información y el compromiso. Los equipos se comunican con más facilidad, anticipan mejor y se apoyan más en situaciones complejas o tensas.

Refuerza la eficacia de los enfoques de seguridad industrial, prevención de riesgos químicos, gestión de riesgos, auditorías SST o certificación ISO 45001. Los sistemas dejan de ser “papel mojado” y se convierten en herramientas vivas que los equipos apropian y mejoran.

Un aprendizaje continuo y más innovación

La libertad de probar y ajustar mejora las prácticas: prevención de TME, calidad de los gestos y posturas, desarrollo de competencias y eficacia de la Vigilancia Compartida. Los errores se convierten en oportunidades de aprendizaje, no en motivo de culpa.

En estos contextos, los análisis de incidentes, los retornos de experiencia y las dinámicas de mejora continua encuentran su lugar natural. Los colaboradores se sienten autorizados a proponer, experimentar y perfeccionar, en lugar de limitarse a aplicar procedimientos.

Colaboradora con casco de seguridad conversando con un supervisor, ilustrando la confianza, la vigilancia compartida y la prevención de riesgos laborales.

Una salud psicológica más estable

Los entornos donde la confianza es sólida presentan menos RPS, menos absentismo, menos agotamiento y una mejor salud física y mental. Disminuye la carga psicológica asociada a la incertidumbre, la desconfianza o la sensación de injusticia.

Esta estabilidad no elimina las dificultades, pero permite afrontarlas con más recursos: capacidad de pedir ayuda, de ajustar la organización, de redefinir prioridades sin agotar a los equipos.

Límites y desafíos actuales de la confianza en el trabajo

Una dinámica frágil

La confianza puede caer después de un accidente mal gestionado, un documento de riesgos desactualizado, falta de transparencia o decisiones injustas. Lo que parecía evidente durante años («aquí se puede hablar») puede ponerse en duda en cuestión de días.

Una vez dañada, la confianza no se repara con un simple plan de comunicación. Requiere actos visibles, explicaciones y coherencia sostenida entre lo que se dice y lo que se hace.

Los nuevos contextos de trabajo

Teletrabajo, digitalización, IA: estos nuevos entornos transforman profundamente los puntos de referencia. Las interacciones son más mediadas, las señales informales menos visibles y los límites entre vida personal y profesional cambian.

Estos contextos requieren reglas explícitas, procesos transparentes y una comunicación estructurada. De lo contrario, los malentendidos aumentan, las tensiones crecen y la confianza se deteriora, incluso sin intención negativa por parte de los actores.

Nuestra contribución

Un enfoque estructurado, humano y operativo

En C2D Prévention ayudamos a las organizaciones a fortalecer los tres pilares de la confianza mediante intervenciones concretas y medibles. El objetivo es conectar cultura de seguridad, salud en el trabajo y rendimiento, sin oponer los aspectos humanos y económicos.

  • Aportamos:
    un trabajo profundo sobre la cultura de seguridad, los comportamientos y los mecanismos de influencia positiva
  • formaciones HSE, SST, gestos y posturas, RPS, gestión de conflictos y gestión del estrés, diseñadas para desarrollar competencias y autonomía
  • un acompañamiento metodológico en DUERP, análisis de riesgos, causas raíz, planes de prevención y Vigilancia Compartida
  • apoyo a equipos de RR.HH. y mandos intermedios para mejorar la comunicación, la coherencia del liderazgo y la calidad del vínculo diario
  • un enfoque sistémico que conecta seguridad, bienestar, rendimiento y responsabilidad colectiva

Nuestro objetivo

Crear entornos de trabajo donde:

  • las reglas sean comprendidas, discutidas y aplicadas
  • los equipos se sientan reconocidos, escuchados y seguros para expresarse
  • la cooperación surja de manera natural, incluso en contextos de tensión o cambio
  • los riesgos disminuyan de forma sostenible gracias a una prevención viva y compartida
  • el rendimiento colectivo se fortalezca mediante alineamiento y madurez, no mediante presión

Trabajamos con organizaciones que desean construir una cultura de prevención madura, combinando exigencia, humanidad y resultados medibles. Nuestra convicción es simple: invertir en confianza es invertir en seguridad, salud y rendimiento sostenible.

Ideas Claves

  • La confianza en el trabajo no es un concepto abstracto ni un valor “suave”. Tiene efectos muy concretos sobre el funcionamiento diario de las organizaciones.
  • Influye directamente en:
    • la seguridad laboral, la gestión de riesgos y la reducción de accidentes
    • la calidad de la cooperación y la capacidad de resolver problemas
    • la salud psicológica y la estabilidad de los equipos
    • la sostenibilidad de la cultura de seguridad y las prácticas HSE
  • Cuando las dimensiones cognitiva, afectiva y social están alineadas, las organizaciones observan mayor implicación, más vigilancia, menos tensiones y un mejor rendimiento global. La confianza se convierte así en un motor real de prevención y rendimiento sostenible.

Cuando estas dimensiones se deterioran, los riesgos humanos, organizativos y operativos aumentan significativamente: errores, conflictos, rotación, incidentes, accidentes. La confianza es, por tanto, un verdadero eje estratégico que debe trabajarse y no solo mencionarse en un discurso de valores.

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