¿Sabías que tu cerebro, diseñado para decidir en unos pocos milisegundos, puede llevarte a subestimar un riesgo grave en una obra o en una cadena de producción?
Un compañero atraviesa una zona peligrosa sin protegerse porque “siempre ha aguantado”.
Un operario se salta un procedimiento, convencido de que domina la situación.
Un responsable minimiza una señal débil porque no se ha producido ningún accidente recientemente.
Detrás de estas decisiones aparentemente racionales se esconden sesgos cognitivos, atajos mentales que influyen en nuestros comportamientos frente al riesgo. Invisibles, universales y poderosos, desempeñan un papel central en los errores humanos que están en el origen de los accidentes laborales.
Comprender estos mecanismos es hoy una palanca clave para reforzar de forma duradera la cultura de seguridad en la empresa y prevenir los accidentes mediante el cambio de comportamientos.
¿Por qué los sesgos cognitivos influyen en la seguridad en el trabajo?
Dos modos de decisión frente al riesgo
Nuestro cerebro funciona según dos modos complementarios.
Un modo rápido, automático y emocional, a menudo llamado sistema 1.
Un modo más lento, analítico y voluntario, el sistema 2.
Cuando el funcionamiento normal del cerebro se convierte en un factor de riesgo
En los entornos de trabajo reales, marcados por la presión del tiempo, la repetición de tareas, el ruido o la fatiga, el sistema rápido muy a menudo toma el control. Se apoya en hábitos, atajos y experiencias pasadas para decidir con rapidez.
Es eficaz para producir.
Es mucho más arriesgado para la seguridad.
Esta racionalidad limitada explica por qué situaciones objetivamente peligrosas se perciben como normales, aceptables o controladas. No se trata de una falta de competencia. Es el funcionamiento normal del cerebro humano dentro de un sistema complejo.
Los principales sesgos cognitivos en el origen de los errores humanos en seguridad
En la prevención de los accidentes laborales, ciertos sesgos aparecen de forma recurrente.
1. La sobreconfianza y la banalización del riesgo
La sobreconfianza lleva a creer que uno controla mejor el riesgo que los demás, especialmente en tareas familiares.
2. El sesgo de confirmación y la ceguera ante las señales débiles
El sesgo de confirmación conduce a retener únicamente la información que confirma lo que ya se piensa, ignorando las señales de alerta.
3. El sesgo de normalidad y la repetición de situaciones peligrosas
El sesgo de normalidad lleva a considerar aceptables situaciones degradadas porque todavía no han provocado un accidente.
4. El sesgo retrospectivo y la ilusión del accidente evidente
El sesgo retrospectivo, después de un acontecimiento, da la ilusión de que el accidente era evidente, lo que impide analizar realmente las causas sistémicas.
Estos sesgos explican por qué la mayoría de los accidentes graves se producen durante tareas conocidas, repetitivas y aparentemente dominadas, y no en situaciones excepcionales.
Están en el centro de los factores humanos en seguridad, mucho más que la falta de atención o el incumplimiento voluntario de las normas.
Cuando los sesgos cognitivos debilitan la cultura de seguridad de la empresa
De una prevención reactiva a una cultura de seguridad frágil
Cuando no se identifican, los sesgos cognitivos instauran una cultura de seguridad frágil.
Los accidentes se analizan a posteriori buscando a un responsable en lugar de un funcionamiento defectuoso.
Los comportamientos peligrosos se vuelven invisibles porque se normalizan.
Los mismos escenarios se repiten, a pesar de los procedimientos y los recordatorios.
La seguridad se vuelve entonces reactiva. Se actúa después del accidente.
¿Por qué analizar los comportamientos en lugar de señalar responsables?
Por el contrario, una cultura de seguridad madura se interesa de forma preventiva por las decisiones, los arbitrajes y los mecanismos cognitivos que conducen a las desviaciones.
Este cambio de mirada es determinante para prevenir de forma duradera los accidentes laborales.
Prevenir los accidentes a través de los comportamientos, sin culpabilizar
Buenas noticias. Los sesgos cognitivos no son ni una fatalidad ni una debilidad individual. Pueden identificarse, debatirse y regularse colectivamente.
Aquí tienes cuatro prácticas sencillas, directamente aplicables en el terreno, para reforzar la vigilancia frente a los factores humanos.
1. Crear momentos de pausa y reflexión frente al riesgo
Tomar un breve momento de pausa cognitiva antes de una acción crítica. Diez segundos para preguntarse qué podría estar pasándose por alto suelen ser suficientes para reactivar un análisis más fino del riesgo.
2. Anticipar los fallos antes del accidente
Utilizar el pre mortem antes de una operación. Imaginar colectivamente lo que podría salir mal permite sortear el sesgo de normalidad y la sobreconfianza.
3. Observar el trabajo real para comprender las desviaciones
Poner en debate las situaciones reales de trabajo. Observar y analizar lo que se hace efectivamente, en lugar de lo que está prescrito, revela desviaciones invisibles.
4. Compartir las señales débiles para reforzar la vigilancia colectiva
Compartir las señales débiles y los casi accidentes. Su aumento suele ser una señal positiva de mayor vigilancia y de madurez de la cultura de seguridad.
Estas prácticas actúan directamente sobre los comportamientos, sin juicio, y refuerzan la inteligencia colectiva frente al riesgo.
Conclusión
Los sesgos cognitivos son enemigos invisibles de la seguridad en el trabajo.
Hacerlos visibles permite transformar la prevención de los accidentes, no en una acumulación de normas, sino en una comprensión fina de los comportamientos humanos.
Trabajando sobre los factores humanos y la cultura de seguridad, las empresas refuerzan su capacidad para anticipar, aprender y progresar de forma duradera.
La seguridad comienza en el cerebro y se construye colectivamente en el terreno.
Ideas Claves
- Los errores humanos en el origen de los accidentes suelen estar ligados a sesgos cognitivos, no a una falta de competencia.
- Los factores humanos desempeñan un papel central en la prevención de los accidentes laborales.
- La repetición y la familiaridad son contextos de alto riesgo para la seguridad.
- Una cultura de seguridad eficaz se interesa por las decisiones reales, no solo por las normas.
- Actuar sobre los comportamientos permite prevenir los accidentes de manera duradera.
FAQ
¿Los sesgos cognitivos también afectan a los profesionales con experiencia?
Sí. Cuanto mayor es la experiencia, más pueden instalarse ciertos sesgos como la sobreconfianza o la normalización.
¿Se puede actuar realmente sobre estos sesgos?
Sí. Las investigaciones sobre factores humanos muestran que prácticas simples y repetidas mejoran la vigilancia y la calidad de las decisiones.
¿Por qué todavía se habla tan poco de ello en las empresas?
Porque durante mucho tiempo la seguridad se ha abordado desde la perspectiva de las normas y los procedimientos, y menos desde la del funcionamiento humano real.
¿Cómo saber si nuestra cultura de seguridad está afectada?
Cuando los accidentes se repiten a pesar de las acciones correctivas, o cuando las señales débiles se comunican poco, los sesgos suelen estar en juego.
Fuentes :
Officiel Prévention. (s.d.). Rationalité limitée et sécurité au travail. https://www.officiel-prevention.com/dossier/formation/conseils/rationalite-limitee-et-securite-au-travail
Officiel Prévention. (s.d.). La prévention des biais cognitifs en sécurité et santé au travail. https://www.officiel-prevention.com/dossier/protections-collectives-organisation-ergonomie/psychologie-du-travail/la-prevention-des-biais-cognitifs-en-securite-et-sante-au-travail
